IMPACTO DE LA CRISIS ENERGÉTICA EN EUROPA

Nuevo Sur | Al comenzar el invierno europeo, los precios del gas y dela electricidad se están elevando de manera significativa.  Según algunos analistas esta tendencia se mantendrá hasta la llegada de la primavera.

El precio ocasionado por la crisis energética aumentará los gastos de las familias, reducirá su capacidad de consumo y de ahorro. Como consecuencia se frenará la recuperación económica y la creación de empleo. A lo anterior se suma la crisis y encarecimiento de la cadena de suministros y atrasos en las entregas. Los precios de la energía tienen un efecto dominó en el ámbito económico. 

En el caso español algunos analistas estiman que el sobrecosto que absorberían los hogares sería de 800 Euros/año. Los precios del gas subieron desde alrededor de 7 $us/MMMBTU en febrero del 2021 hasta 33$us/MMBTU en noviembre, y las proyecciones estiman que subirá hasta 36$us/MMBTU en enero de 2022. En primavera, iniciará su descenso hasta alrededor de 16$us/MMBTU y con variaciones, menos traumáticas, se mantendría hasta principios de 2023.

El mercado del gas en la Eurozona procura ser regulado por normas del Consejo y Parlamento Europeo (en España por el MIBGAS o Mercado Ibérico del Gas), pero los precios fluctúan de acuerdo al mercado y cada vez menos relacionados a precios del Brent, pactados directamente en euros antes que en dólares y en unidades monetarias por MWh antes que en metro cúbico por BTU’s. Se negocian en los HUM’s, siendo el más conocido como referencia europea el TTF de Holanda (Title Transfer Facility), se tiene también el NBP (NationalBalancing Point) de precios spot en Inglaterra.

Según la Asociación Española del Gas Sedigas, que al igual que el MIBGAS, sigue los lineamientos dados para la Eurozona, los factores que han ocasionado la situación son múltiples e interrelacionados, básicamente producto del desbalance global entre oferta y demanda originado en la recuperación económica que demanda más energía en la generación eléctrica después de la pandemia. 

Hay también opiniones que atribuyen la crisis a una deficiente planificación energética relacionada al precipitado intento de prescindir de las fuentes de energía tradicional y el retraso en la implantación de energías renovables. Las medidas de carácter energético no deben reducirse al ámbito local o nacional sino por lo menos a la eurozona y no solamente a los ámbitos oficiales sino a la empresarial en todos los países.

Según la IEA, la producción de gas de la Eurozona bajó en 7,7% entre los años 2020 y 2021 (de enero a agosto) pero el consumo creció en 9,8 %, razón por la cual las importaciones se incrementaron en 1,6% y el efecto de la crisis se hizo más acentuada que en otras regiones

En España, en el mismo período de tiempo, la producción de gas fue 8,2% menos que el año 2020, la importación fue de 10,6% más que el año pasado, pero también consignar exportaciones de gas. La industria española consume actualmente cerca del 60% del gas en (el sector residencial supone un 13,6%) y es su principal fuente de energía y materia prima. La importación de gas es el 95% de su consumo que se abastece de al menos 12 fuentes distintas y de 6 plantas de regasificación de LNG que son cerca de un tercio de todas las plantas de Europa. La factura de gas en la industria es de 4,500 millones de euros, pero en lo que va del año este monto se habría incremento en 4 veces lo que afectará el crecimiento del PIB entre 0.4 y 1%.

El mercado europeo de combustibles fósiles, como todos los mercados mundiales, tiende a mostrar desequilibrios estructurales hacia adelante no solo por factores regionales sino por las medidas que oficialmente se están adoptando a causa de la transición energética, el enfrentamiento del cambio climático, los acuerdos de Paris del 2015 y coyunturalmente a los efectos de la pandemia y la llegada del invierno al hemisferio Norte. Entre los factores regionales que añadirían inestabilidad a los precios de mercado, se podría anotar el anunciado cierre del famoso yacimiento Groningen de Holanda para el año 2022. En procura de amortiguar los cambios, el gobierno español ha sugerido la conformación de un bloque de países europeos para hacer compras de gas conjuntas de manera que los mayores volúmenes permitan negociar en mejores condiciones los contratos. La mayor posibilidad europea de reducir su dependencia energética radica en el desarrollo de fuentes renovables, no solo eólica o solar, sino la nuclear que es la que mayor desarrollo alcanzó en Francia antes de lo sucedido en Fukushima. Las innovaciones tecnológicas introducidas posteriormente que están posibilitando plantas de generación eléctrica de menor dimensión, mejor tratamiento y menor cantidad de deshechos y mayores medidas de seguridad, entre otros, están posibilitando la apertura de mayores facilidades para su implementación.

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