DIÉSEL: CRISIS MUNDIAL Y BOLIVIA MÁS FRÁGIL POR BAJA PRODUCCIÓN

Página Siete | Según expertos, si Bolivia hubiese hecho exploración, tendría mayor producción de gas y líquidos, y no tendría problemas para importar hoy carburantes a mayor costo.

Hay crisis de diésel en el mundo y Bolivia está más vulnerable ante la caída de la producción de gas y líquidos durante los últimos años, según la visión de analistas.

Un analisis de BBC Mundo señala que en junio este combustible alcanzó su máximo precio histórico y está provocando dolores de cabeza incluso más grandes que la gasolina.

La nota señala que lo que más preocupa a los expertos es que la escalada de precios de este destilado se debe a que hay una escasez mundial de diésel, algo que -aseguran- será difícil de revertir en el corto plazo.

Mientras que hoy los británicos pagan más de 100 libras esterlinas (125 dólares) para llenar el tanque de su auto -con un valor por litro de unos 2,30 dólares-, los conductores de camiones en Estados Unidos (EEUU) pagan 1,50 dólares el litro, el valor más alto jamás registrado en ese país.

Asimismo, 19 de las 23 provincias argentinas tienen problemas de abastecimiento, según un estudio realizado a comienzos de junio por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).

“La falta de gasoil amenaza con perjudicar uno de los momentos más clave para la alicaída economía argentina: la cosecha gruesa y posterior siembra de granos y oleaginosas, como la soja, el maíz y el girasol, que son el mayor bien de exportación del país”, señaló la periodista de BBC Mundo en Buenos Aires Veronica Smink.

Smink explicó que la falta de diésel se agudizó en Argentina porque a la escasez de oferta a nivel mundial, se le sumaron factores locales que complicaron aún más el panorama.

“Casi un tercio del gasoil que se consume en el país es importado y a las petroleras no sólo les cuesta más conseguirlo, por los efectos de la guerra en Ucrania, sino que además importarlo a los actuales precios no les resulta rentable, debido a los bajos precios locales impuestos por el gobierno”, afirmó.

La causa es la invasión rusa y la parálisis económica que provocaron las cuarentenas en 2019 y 2020 hizo que se desplomara el uso de combustibles, llevando a que las refinerías redujeran su producción de gasoil.

El analista del sector Álvaro Ríos sostuvo que en el mundo hoy es más difícil conseguir diésel, es más caro y se debe pagar por adelantado.

“Bolivia no debería estar importando, debería estar produciendo en refinerías, pero el petróleo está bajo tierra. Todo esto no ocurría si el país hubiese hecho exploración, si se tendría mayor producción de petróleo, condensado”, dijo.

Añadió que el problema de fondo es la “fallida política” de exploración que obliga a importar cerca del 71% del diésel y ahora a costos más elevados.

Según Ríos, lo más prudente hoy es que tomen precauciones y se pueda importar a tiempo, pero resaltó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos actuó de manera razonable para traer el líquido hasta ahora.

El exsuperintendente de Hidrocarburos Hugo de La Fuente señaló que al depender de un 70% de las importaciones de diésel, el país es más vulnerable al encarecimiento de este líquido por el alza del petróleo y de los impuestos.

Explicó que de lejos Santa Cruz es el departamento que más consume diésel por la producción de soya y otros cultivos.

El problema es que la declinación de la producción de gas desde 2014 impacta en los líquidos asociados.

“En Bolivia por cada millón de metros cúbicos de gas natural se extraía 1.000 barriles de licuables y de eso un 20% se iba a refinar diésel. Hoy eso bajó a la mitad. Cuando el reservorio se agota, lo que más se agota son los licuables”, puntualizó.

De la Fuente manifestó que ahora con cotizaciones más elevadas de gas se vende a mejor precio, pero esa ganancia se pierde con importaciones de diésel y gasolina más caras.

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