BOLIVIA BUSCA UNIRSE AL CLUB DE PRODUCTORES DE LITIO

El presidente Luis Arce apuntó a que Bolivia abastezca el 40% de la demanda global de litio hacia 2030, haciendo del país un actor central de la transición energética mundial.

En la fiebre del litio que se desarrolla en América del Sur, Bolivia partió tarde en relación a Argentina y Chile, sus vecinos en el triángulo del metal blanco. Ahora, el presidente Luis Arce está tratando de cambiar eso.

Bolivia está tratando de llevar sus ricos recursos de litio al mercado mundial, utilizando nuevas tecnologías que eviten los males ambientales y sociales que han acompañado el crecimiento de la industria en Chile. En abril de 2021, Arce convocó a propuestas de empresas que utilizan tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL), en fase de estudios piloto.

Las vastas salinas bolivianas albergan unas reservas estimadas de 39 millones de toneladas del apreciado recurso, según S&P Global Market Intelligence, suficiente para convertir al país en un proveedor importante en un mercado que se espera que explote durante la próxima década. El precio del carbonato de litio se disparó de menos de $us. 10.000 por tonelada a fines de 2020 a más de $us. 50.000 en abril de 2022. Aun así, ese precio no parece suficiente para garantizar niveles de oferta que satisfagan la creciente demanda.

Chile es el segundo mayor productor mundial de litio y tuvo una producción de casi 150.000 toneladas en 2021, mientras que la producción comercial en Bolivia, que alberga las reservas recuperables de litio más grandes del mundo, fue mínima. Los gobiernos anteriores intentaron establecer políticas para alentar la extracción solo para arruinar el proceso al final. Arce apunta a que Bolivia produzca hasta el 40% del suministro mundial para 2030, una meta enormemente ambiciosa que convertiría al país en “la capital mundial del litio», como señaló el presidente. Para esto, Bolivia necesita experiencia y capital extranjeros para lograr estos objetivos. La restricción legal vigente de que cada proyecto sea propiedad mayoritaria del estado, plantea un desafío hacia adelante.

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